MinutoRioja -Luciano... el cantante que volvió de la muerte
Lunes 26 de Agosto de 2019. República Argentina.
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LUCIANO PEREYRA 
Jueves 07 de Febrero de 2019 16:02

Luciano... el cantante que volvió de la muerte

Luciano Ariel Pereyra, así lo llamaron sus padres un 21 de septiembre del 81, hoy ya de 37 años deja a todos con piel de gallina cuando escuchan su voz en un escenario, esta noche se presenta en "La Chaya de Oro" conoce la historia que dejó al borde de la muerte al cantante.
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Desde sus comienzos por el año 98, siempre cautivó a su público, dueño de carisma, humildad y simpatía, sabe ganarse el corazón de su público, aunque sus primeros pasos se dedicó de lleno al folclore, y visitó interminables festivales, hoy deleita a todos con sus baladas románticas y con su pop latino, estilo que supo transformar para continuar vigente a la fecha, tal es el caso de Soledad y Abel Pintos.

Toca la guitarra y el piano, y canta como los dioses, es que su voz en el registro de voces es tenor, además compone las letras de sus propios temas.

Su primer contacto con la música fue cuando tenía 3 años, cuando tarareó una canción que había aprendido en la radio. Ese mismo año, recibió una guitarra para Navidad, concursó en canal ATC, en festilindo, cantó en el programa de Xuxa el tema "Sólo le pido a Dios", el mismo que diez años después (2000) lo haría famoso internacionalmente al cantarlo frente al Papa San Juan Pablo II en la Ciudad del Vaticano, representando a Latinoamérica en el festejo del jubileo.



Aunque no todo fue felicidad en su vida, hace unos años sufrió un problema de salud que lo dejó al borde de la muerte "estuve en coma farmacológico y tuve mucho miedo" así se expresó en una entrevista el cantante. Es que hace unos años sufrió varios trastornos motores en el esófago que obligaron a su internación durante largos períodos, volvió a padecer dolencias años más tarde, y mucho se especuló respecto a su salud.

"Todo empezó con un trastorno en el esófago. Me fui a hacer ver y tenía un divertículo en el esófago, los cuales se dan uno en un millón. No son comunes. Me dijeron: "lo hacemos rápido y salís", pero estuve 30 días internado. Pasó una vez y volvió a salir un divertículo en el mismo lugar. La segunda vez, estuve otros 35 días internado. Me indujeron un coma farmacológico y fue duro de verdad. Se había abierto la herida de manera interna, una fístula; eso se fue al pulmón, creo neumonía y me agarré un virus intrahospitalario. Era una atrás de la otra", contó Luciano en una de sus entrevistas.

Pereyra dijo que "fueron muchas cachetadas" y reconició que tuvo "un montón de miedo". "No quería escuchar música; ni a nadie, o de repente quería ver a todo el mundo y de repente era estar en la habitación de un sanatorio o de un hospital y decir: afuera qué está pasando con mis viejos, con mi hermano, con mi familia y amigos. Era duro y triste", recordó.

En una ocasión, el músico pasó un Día del Niño internado y, como regalo, un médico le anunció que venían a retirarle un drenaje. "Ahí empecé a valorar otras situaciones y la salud, que uno valora pero a veces no le das tanta importancia", comentó.

El artista contó, además, que ahí se dio cuenta de la importancia de los afectos. "En una situación tan difícil como la que pasé, el éxito es tener a la familia que tengo, a mi novia en ese momento -que estuvo ahí", a los seres queridos.

Durante una de sus estancias hospitalarias, una fan suya que estaba internada en la habitación contigua le mandaba cartas y él le respondía desde la cama. "Nos comunicábamos por cartas. Ella estaba muy enferma y en el sanatorio San Camilo, que es atendido por hermanas, en la habitación me ponían estampitas y fotos mías -que yo quería tirar a la m...-, porque me veía tan mal, que transformar toda esa energía interna tan mala que uno tiene en buena energía era difícil", confesó.

Desde entonces, y al ver "que aún había gente más jodida que uno", el cantante comenzó a dar valor a otras cosas. "Vengo de una familia de gente que laburó toda la vida; gente del interior que vino a Buenos Aires y que se instaló en Luján. Mis viejos levantaron su casa ellos y por eso yo creo en el laburo, no creo en la suerte. Y valoré que mis padres nos dieran herramientas a mí y a mi hermano para poder estudiar", agregó.

Luciano Pereyra dijo que para él "todo se intensificó mucho más" tras las situaciones que le tocaron atravesar. "Esto me ayudó muchísimo y hoy estoy disfrutando mucho".