MinutoRioja -La mujer que se hartó de la miseria
Lunes 26 de Agosto de 2019. República Argentina.
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RIO NEGRO  
Lunes 22 de Julio de 2019 19:07

La mujer que se hartó de la miseria

Una mujer se cansó de vivir en la miseria y se prendió fuego.  Se quitó la vida en un asentamiento de Cipolletti.

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Se cansó, dicen, de tanta miseria. Katherine, tenía 19 años. Vivía en una casilla junto su familia, sus hermanas, sus cuñados, sus sobrinos y su hijo. Catorce personas en un cuarto pequeño.  

Hace unos meses, había llegado a la toma El Ferrocarril, a metros del barrio Ferri. Las vías del tren simulan una calle .En ambos lados se puede observar pequeñas casillas, construidos con cartón y plástico.  Allí ya se habían instalado meses atrás otras 30 familias. Las historias son todas similares: falta de trabajo formal, muchos niños y niñas, necesidades por doquier.

Katy, como la llamaban sus hermanas, o "mami", cómo le decía Jhonny, su pequeño de un año y cinco meses, vivió en carne propia lo que es la falta de comida, de tener hambre, de pasar frío en las noches heladas. De ver a su niño descalzo sobre la tierra, las piedras, siguiendo su paso para que no se queme con la salamandra.

No aguantó más, no pudo esperar, ni la ayuda del gobierno, ni la indiferencia de una sociedad que mira, pero no ve. No lo pensó, o tal vez sí lo hizo, nadie lo sabrá, solo ella.

El pasado miércoles, cuando el reloj marcaba las 10 de la mañana, Katerine, jovencita en la mirada de algunos, mujer para otros y madre para uno, dijo basta. Se roció con un litro de alcohol y se prendió fuego.

Su hermano y su hermana la escucharon gritar y al salir de la casilla se encontraron con la peor imagen. El varón se tiró encima de ella y comenzó a rodar por el canal situado a metros de las vías del tren.

En vano; allí no había agua, no pudo hacer nada. La taparon con una frazada y esperaron que la ambulancia llegue (tardó 32 minutos).

Las horas pasaban, y los días también, la familia de Katerine aguardaba en la sala de espera de la guardia del Hospital Castro Rendón de la capital Neuquina. Jonny corría por los pasillos y dormía junto a sus tías en las sillas de plástico esperando una novedad. La peor noticia llegó exactamente seis días después de que el fuego consumiera no sólo su cuerpo, sino también la cruda realidad que viven muchos.