Con la campaña hacia las elecciones bonaerenses entrando en su última etapa, los movimientos dentro del PRO, el peronismo y las consultoras políticas generan un clima de máxima expectativa en la provincia más decisiva del país. El “círculo rojo” sigue de cerca cada gesto, cada discurso y cada encuesta, consciente de que los resultados del 7 de septiembre marcarán el tablero nacional.
El PRO y sus dilemas
En el seno del PRO conviven dudas y tensiones tras el acuerdo con La Libertad Avanza impulsado por Mauricio Macri. Mientras algunos referentes respaldan esa estrategia, otros advierten sobre el riesgo de perder identidad y quedar subsumidos bajo la figura presidencial. Los rebeldes, con voces como las de María Eugenia Vidal o Ignacio “Nacho” Torres, hacen sentir su disconformidad y alimentan especulaciones sobre posibles fugas.
Aun así, la orden de Macri es clara: mantener la unidad al menos hasta después de los comicios de octubre, donde se pondrá a prueba el peso real de cada espacio.
Kicillof y el peronismo dividido
El gobernador Axel Kicillof encara la campaña en un escenario adverso. La interna del peronismo bonaerense sigue latente, con Máximo Kirchner convocando a elecciones internas en el PJ provincial y sectores aliados que no terminan de alinearse. La consigna en el oficialismo es mostrar gestión y territorialidad, pero las divisiones dificultan un mensaje homogéneo hacia el electorado.
Consultores en el centro de la escena
Las encuestadoras y consultores políticos se han convertido en actores decisivos en estas semanas. Estudios de opinión circulan en mesas chicas de dirigentes, empresarios y medios, generando interpretaciones cruzadas: desde diagnósticos de apatía y desconfianza hasta proyecciones de voto fragmentado.
El “círculo rojo” mira con lupa esos números, consciente de que la volatilidad del electorado bonaerense puede dar giros inesperados en cuestión de días.
Lo que se juega
La provincia de Buenos Aires representa el botín político más importante del país. Lo que allí ocurra definirá no solo la gobernabilidad provincial, sino también el futuro de las alianzas nacionales. La campaña entra en su sprint final, cargada de tensiones, expectativas y movimientos que el poder económico y político sigue con atención milimétrica.


